9 mar 2012

Principios de la orientación

En relación con la entrada de hace un par de días ("¿Orientación", 06.03.2012), a continuación os muestro los 5 principio de la orientación, que debemos tener en mente en todo momento, pues guiarán nuestra intervención:
  • Prevención: consiste en evitar que surjan problemas, conflictos
  • Desarrollo à autonomía, autoestima, habilidades sociales, asertividad
  • Intervención social, nos ayuda a conocer el colectivo con el que voy a trabajar, a saber cómo adecuar la intervención a esa realidad, a conocer los problemas a los que se enfrenta… me va a decir que me cuestione de qué manera incido, tanto en el ámbito donde ejecuto la intervención como más allá, en los contextos directos del colectivo (barrio, familia, amiguitos…). Debo intentar atender a todos esos contextos.
  • Antropológico. Se trata de cuestionarme qué es para mí el ser humano, qué tipo de persona quiero desarrollar. Muchas veces no nos paramos a cuestionarnos estas cosas.
 
  •  Empowermet (fortalecimiento personal). Este último principio es relativamente nuevo, y constituiría una especia de combinación del prinicpio de desarrollo y el antropológico. Viene a decirnos cómo podemos desarrollar el sentido de fortaleza interna, de autonomía de la persona. Que la persona sean consciente y adquiera la autonomía suficiente para tomar decisiones por sí mismo sobre su vida.

Considero este último especialmente importante (sin menospreciar los cuatro anteriores), porque al fin y al cabo lo que perseguimos todos es la autonomía, el ser capaz de lidiar con la vida y sus circunstancias por nosotros mismos. Muchos pensamos que esto se va adquiriéndo de manera indirecta a lo largo de la vida, pero muchas veces necesitamos una ayudita a la que no accedemos, bien por desconocimiento, bien por prejuicios.
Así, creo que el papel del orientador con este enfoque es fundamental, un orientador que ACOMPAÑE, pero no guíe, un orientador que escuche (que muchas veces es lo único que necesitamos), pero que no haga el trabajo por nosotros; un orientador que, a riego de caer en una metáfora barata, nos de las herramientas, pero no el mueble montado. Pues el día de mañana tendremos que construirnos nuestra casa nosotros solos.

Aunque esto pueda parecer sencillo, pues al fin y al cabo lo único que tenemos que hacer es escuchar, en realidad conlleva mucho trabajo y mucho autocontrol, pues debemos dejar a un lado todo tipo de prejuicios, de experiencias personales, de opiniones... y ser la objetividad en persona. Además, no se trata de que demos consejos, todo lo contrario. Es la otra persona la que tiene que llegar a las conclusiones, a SUS conclusiones, que no tienen porqué coincidir con las nuestras, a partir de una herramientas y unos recursos que le proporcionaremos.

Es una corriente realmente interesante, y creo que acertada, pues hasta ahora nos han dado las cosas hechas, como quien dice, y a la vista están los resultados.

8 mar 2012

Aclarando conceptos

Siguiendo con la entrada de ayer, es importante que aclaremos conceptos e interioricemos las diferencias entre unos modelos y otros:

ASESORAMIENTO
Asesoramiento significa siempre ayuda, desde tres enfoques distintos:
El asesoramiento como orientación: La ayuda que un profesional (asesor) presta a un sujeto, grupo o institución (orientador) para que:
·         se conozca a sí mismo en todos los ámbitos y posibilidades
·         clarifique dichas capacidades
·         alcance las metas finales y los objetivos inmediatos.
El asesoramiento como información: complemento del asesoramiento como orientación. Su finalidad es la de dar o enseñar a buscar la información, orientar sobre los recursos materiales y humanos, familiares, sociales e institucionales y adecuar dichos recursos a las necesidades personales.
El asesoramiento como consejo: destaca en su carácter técnico, como ayuda de especialistas específicos a las personas, los grupos o las instituciones en campos concretos de la dinámica personal, grupal o comunitaria. Su función es investigar e informar cómo debe realizarse una actividad.

Orientación psicopedagógica vs. intervención orientadora: son sinónimos, sólo que según la posición del enfoque de la persona que desarrolla el concepto (psicólogo o pedagogo), utilizará una u otra (psicólogo: orientación psicopedagógica // pedagogo: intervención orientadora).

Orientación vs. Counseling: orientación es un concepto más amplio, y el counselin es un modelo de la orientación, pero hay más. Según el enfoque en el que nos situemos el counselin será más o menos directivo.

Asesoramiento vs. Counseling: es una cuestión de traducción: la traducción de counseling en EEUU es asesoramiento; aunque aquí en España asesoramiento está relacionado con la consulta. A nivel teórico, entonces, asesoramiento está relacionado con consulta y el counseling es otra cosa. A nivel informal da igual el término que utilicemos. (por un lado está el counseling, por otro está el modelo de consulta, y por otro del programa de pautas; estos son los tres básicos, el resto son combinaciones de estos tres).
·        Counseling: intervención preferentemente uno a uno (face to face), directa. Alguien solicita ayuda por una situación que tiene para trabajar uno a uno esa situación.
·         Modelo de consulta: intervención indirecta (se ve muy claramente en los centros educativos. Hay una persona, objeto de la intervención, pero yo como orientadora no intervengo directamente, sino que hay un intermediario al que asesoro para que trabaje e intervenga con la persona objeto de la intervención.
·      Modelos de programas: intervención directa (yo trabajo con el objeto de intervención), pero a nivel grupal. Diseño un programa y ejecito ese programas con laS personas.

Orientación vs. Consulta: la orientación es algo más amplio y la consulta un modelo.

7 mar 2012

¡A tener en cuenta!

Existen diferentes modelos con los que trabajar en orientación, modelos parecidos en algunos aspectos, pero opuestos en otros. Por eso, es importante conocer cada uno de ellos y las diferencias que entrañan; para poder, finalmente "posicionarse más cerca de uno o de otro. Así, a continuación os muestro los distintos tipos que vamos a ver en clase, para más adelante entrar en detalle de cada uno de ellos:


La intervención directa o indirecta se refiere al contacto con la persona orientada, es decir, si nosotros, como orientadores, trabajamos con la persona "objetivo" de la orientación (intervención directa), o bien trabajamos con un intermediario entre esa persona "objetivo y nosotros (indirecta). Este último concepto, el de intervención indirecta, me resulta un tanto complejo, no entiendo cómo puede ser más apropiado trabajar con un intermediario que con la persona en sí, ¿no se perderá información? Imagino que a lo largo de la asignatura iremos viendo cada uno y llegaré a comprenderlo, ¡estad atentos!

En cuanto a la intervención individual o grupal, el propio nombre lo indica. La intervención individual hace referencia a una consulta de tú a tú, es decir, orientador-orientado; mientras que la intervenci´no grupal abarca a más de un orientado, ya sea una familia, un grupo-clase, un colectivo...

Por otro lado, podemos tener una intervención interna o externa. Con estos dos conceptos también estoy muy segura, pero creo que se refieren al lugar en el que se da. Me explico, una intervención interna es aquella que acontece en el lugar de trabajao del orientador, ya sea una consulta, una asesoría... Sin embargo, la externa comprendería aquella intervención en la que el orientador se desplaza a algún  otro lugar, por ejemlo un centro educativo, para llevar a cabo la intervención.

Por último, encontramos la intervención proactiva o reactiva. Por lo que he econtrado buscando información sobre estos dos tipos de intervención, la proactiva haría referencia a la prevención, cuando no hay un "problema" concreto que tratar; mientras que en la reactiva ya tenemos algo concreto sobre lo que tratar, sería ma´s al intervención pura.

6 mar 2012

¿Orientación?

Cuando alguien te pregunta, "¿qué estudias?" y le contestas "¡psicopedagogía!", la reacción más común es "¿einnng? ¿psico qué?". Y entonces recurres al tópico de... "es como la orientación" (o al menos no yo caigo en él). Y para tu sorpresa aparece de nuevo el "¿einnng?". 

¡Pero no temais! Aquí os traigo las preguntas, y por supuesto respuestas que os sacaran del bache: 

 - ¿QUÉ ES LA ORIENTACIÓN? - 
Desde la época griega ya se hablaba de la orientación, pero el boom real se produce en el s. XX (aunque en los millones de años anteriores se hayan dado “pinceladas”). Las áreas de intervención en orientación son amplísimas, entre ellas podemos encontrar: orientación para la carrera, en los procesos de enseñanza-aprendizaje, para la prevención y el desarrollo personal, atención a las necesidades educativas especiales, atención a la diversidad…  
No se trata más que de un acompañamiento, una guía, una mano amiga en momentos necesarios, ya sea para tomar una decisión puntual, para recolver algún tipo de problema más duradero... o simplemente para resolver dudas.

- QUIÉN HACE ORIENTACIÓN –
TODOS hacemos orientación, TODOS somos orientadores a nivel informal. ¿Quién no ha aconsejado a un amigo? ¿Quién no ha tratado de ayudar a algún familia? ¿Quiñen no ha escuchado a culquiera que lo ha necesitado? ESO es orientar.
Pero hablando ya a nivel profesional, la orientación la hace todo aquel que esté formado específicamente para ello; los conocidos agentes de orientación: orientador, tutores, docentes, familias, trabajador social, animador socio-cultural, médico...

- CÓMO SE HACE ORIENTACIÓN – 
Hablando desde un plano profesional, la orientación se lleva a cabo a través de una serie de modelos de referencia, como son el counseling, la consulta y/o modelos de programas.

 - CUÁNDO – 
Siempre que se necesite. Me explico, esta muy extendida la idea, igual que pasa con acudir al psicólogo, de que a estos servicios sólo se acuede cuando la persona tiene un problema "grave". Pues bien, avidentemente si es así podrá acucudir a nosotros (y en función de qué se trate deberemos derivarle o no); pero lo que no se conoce, o no se quiere conocer (por el qué dirán), es que este servicio de orientación se puede (y debería, pienso yo) dar a lo largo de toda la vida, en cualquier momento que se necesite. Tenemos una reticencia, opino que absurda (y eso que yo soy la primera que es así), a pedir ayuda a los demás; uy sólo acudimos a ellos cuando la situación nos sobre pasa. Bien, tienes a tu disposición profesionales que se han formado para poder prestarte esa ayuda, ¿¿por qué no aprovecharlo??

- DÓNDE – 
Como ya he dicho, todos podemos ser orientadores, y de hecho lo somos; y por tanto el campo de orientación se amplia a todos los ámbitos y lugares en los que nos encontremos. Pero ya a nivel profesional, no deberíamos limitar nuestro campo profesional a un solo ámbito. Lo más común es oír hablar de la orientación educativa y/o profesional, la que se lleva a cabo en institutciones educativas. O al menos este ámbito era el único del que yo había oído hablar. Pues bien, ¡nada más lejos de la realidad! Encontramos orientación en instituciones penitenciarias, en hospitales, en emperesas, en gabinetes... Y dentro de cada institución, diferentes ámbitos o áreas sobre las que trabajar. 
De todas ellas, me ha llamado la atención una que ha mencionado Guadaupe: la orientación para la muerte. A día de hoy considero que la muerte sigue siendo un tema tabú por el dolor que acarrea (imagino), pero creo que eso es un error. Sigue implicando un dolor tan profundo porque nunca se ha tratado, o si se ha hecho ha sido ya relativamente tarde. Son momentos muy delicados para las personas, y hay que tener una habilidad especial para poder tratar con ellas y ayudarlas a pasar el bache... pero son momento inevitables, y si se nos preparase para pasar por ellos desde pequeños, sin intención alguna de menospreciar la pena y el dolor que suele implicar, pasaríamos por ella de un modo mejor, más sano incluso. No sé si algún día podré trabajar en él (por las habilidades y las características personales tan especiales que considero que tiene que tener quien trabaje con la muerte), pero es un tema sobre el que me gustaría formarme más adelante, porque realmente lo considero necesario.

- PARA QUÉ – 
¿Para qué orientamos? simple, para el desarrollo integral de la personalidad de cada individuo. Se trata de que cada uno de nosotros crezcamos, nos desarrollemos y evolucionemos de la mejor manera psoible.

- PARA QUIÉN – 
Como ya he dicho, hay una idea extendida de que la orientación está destinada a personas que tienen un problema, puntual o más duradero, en su vida. Y este, es un pensamiento muy vago. Me gustaría que fuésemos más allá, que nos saltásemos los clichés y realmente reflexionásemos sobre los posibles destinarios de este servicio. Bien, considero que TODOS somos destinatarios, igual que todos somos orientadores. Del mismo modo que hemos ayudado a nuestro mejor amigo o le hemos escuchado, habremos necesitado nosotros ser escuchados. ¿A quién no le han ayudado sus padres a la hora de tomar decisiones académicas (si es que teníais dudas)?, ¿quién no ha acudido a sus amigos para cualquier tipo de dificultad?


Bien, espero que os sirvan de ayuda mis respuestas. Podeis concidir con ellas... o no. En tal caso, ¡estaría encatada de conocer vuestras opiniones! :D

5 mar 2012

Establecimiento de normas de equipo

Hoy en clase hemos hecho una actividad que a simple vista puede parecer "una tontería, una pérdida de tiempo propia de todo aquello relativo a los estudios de magisterio" (desgraciadamente es un pensamiento que continua presente, si las cosas no son serias, aburridas e impuestas, no merecen ser importantes, parece ser)... pero que, perosonalmente, creo que es algo básico.
A lo largo del curso tendremos que hacer varias prácticas en grupo, unas en horarios de clase, otras fuera, unas más largas y otras menos... Pero, ¿quién no ha tenido problemas con los trabajos en grupo? ¿En qué grupo no hay malentendidos, o incluso (seamos sinceros) listillos que no aportan más que su presencia? Por eso, Guadalupe nos ha pedido (permitido diría yo) que elaborásemos nuestras propias normas. Y esto, el que los afetcados por las mismas sean quienes las creen es algo que considero esencial (y mucha, MUCHA gente lo ignora).

Estamos acostumbrados a que nos den las cosas hechas, impuestas: no se habla en clase, no se salta en el sofá, no se come en la habitación, a las 23.00 en casa... Pero ¿qué sentido tiene todo esto ni no sabemos porqué es así? Si no estamos de acuerdo, o directamente no entendemos esas reglas, ¿por qué vamos a cumplirlas? Los primeros días nos tocará castigo, pero ¿no merece la pena sólo por estar dos horas más con mis amigos? ¿Qué autonomía, autocontrol, auto-regulación estamos trabajando si nosotros imponemos unas normas y ellos las cumplen? ¿Si no hay una relfexión, un razonamiento detrás?

Así, aunque pueda no guardar relación directa con la orientación y los modelos de orientación, creo que es de vital importancia darnos cuenta de esto, de la necesidad de que ellos mismos se pongan sus normas, las ACUERDEN entre todos, de manera que las interioricen realmente, y, sobre todo, las respeten, las entiendan, y, en un ejercicio de responsabilidad máximo, las acaten. Experimenté algo parecido a esto en el instituto, en 1º de bachillerato ya y, aunque se nos pueda achacar ya cierta responsabilidad a esas edades, creo que realmente funcionó. Nosotros poníamos las normas, entre todos, y nosotros nos encargábamos de que se cumpliesen, sancionando, con lo acordado, a aquellos que no lo hicieran. Pero no eran sanciones impuestas, eran sanciones que los propios "castigados" habían acordado, y por tanto la actitud antes su aplicación no tenía nada que ver con lo que ocurriese en cursos diferentes.

Como ya he dicho, el éxito de esta actividad podría achacarse a la edad a la que lo hicimos, pero estoy convencida de que si empezasemos a realizarlo desde edades más tempranas, desde primaria, e incluso infantil, siempre adaptándonos a las características de cada etapa, el nivel de madurez, de responsabilidad, de auto-regulación... se elevaría exponencialmente.

Y voy más allá, no creo que debamos limitar esto a la escuela. Con cada grupo social con el que interactuemos (familia, grupo de amigos, compañeros de clase...) se producen conflictos, en inevitable (y no necesariamente negativo); y creo que podrían aprovecharse como algo positivo, enriquecedor, constructivo si entre todos, como llevo diciendo durante toda esta entrada, acordásemos las normas mínimas, las condiciones, las sanciones....

1 mar 2012

Competencias del orientador

Pasando a limpio los apuntes de la clase de ayer, me he sorprendido a mí mima reflexionando y planteándome cosas respecto a las competencias, o habilidades díria yo, que debemos tener todos aquellos que querámos, algún día, orientar, acompañar a personas en su crecimiento y superación de obstáculos a nivel profesional, ¡pero también a nivel Personal! ¿Quién no ha aconsejado a un amigo? ¿A quién no han acudido personas cercanas cuando no sabían muy bien qué hacer? O simplemente... ¿Quién no nos ha buscado alguna vez simplemente porque necesitaba que alguien le escuchase? Son cosas que todos damos por hecho, pero que, probablemente consecuencia de ello, apenas le damos importancia, y la tiene, ¡desde luego que la tiene! 

Así, hemos visto que como orientador debemos ser guías que ayuden en la búsqueda de interrogantes de la persona que acuda a nosotros; que somos un soporte, una ayuda, un modelo; y que para ello debemos estar en continua formación, en continuo aprendizaje, actualizados en todo lo relativo a aquello que nos consulten; evidentemente, que tenemos que dominar toda la base teórica que sustenta esta labor (algo que se enlaza directamente con la competencia de formación continua, pues hay numerosas metologías emergentes que debemos conocer); que el trabajo en equipo y la coordinación tienen que ser nuestro sustento... 

Pero es que además debemos tener en cuenta en todo momento a aquel que solicita nuestra ayuda, pues no es lo mismo trabajar con un chico que no sabe qué carrera estudiar, que con un niño con una familia desestructurada, que con un profesional... Del mismo modo que no es lo mismo que esa persona acuda por voluntad propia o forzado por otro, que busque "simplemente" a alguien que le escuche o precise de una ayuda concreta... Y todo esto son aspectos que puede darnos el "cliente", pero también puede ocurrir que seamos nosotros quienes los tengamos que inferir. Debemos contar con una serie de habilidades sociales que nos permitan conectar con cada persona que solicite nuestra ayuda, que nos permita ayudarle. 

Pero aún así, esto no es lo que más me ha llamado la atención. Existen otra serie de competencias que se dan por obvias, pero que en realidad no lo son, de hecho en muchas ocasiones ni si quiera están presentes: estar libre de prejuicios, conocer y aplicar la ética profesional, respetar la confidencialidad... Pero vayamos por pasos. Los prejuicios, ¿¿quién no tiene prejuicios?? ¡Todos! Son, incluso, un mecanismo social que nos ayuda a ahorrar tiempo y energía, no tienen por que ser necesariamente malos si los entendemos como sesgos. Pero debemos dejarlos a un lado a la hora de escuchar a la otra persona. No podemos perder de vista el esfuerzo que la otra persona está haciéndo a la hora de pedirnos ayuda (¿a quién no le cuesta pedir ayuda?), la confianza en realidad ciega que deposita en nosotros... ¿qué menos que darle la oportunidad de conocerle de cero? No podemos cegarnos por una primera impresión, y ante todo debemos respetar esa ética profesional que, teóricamente, todos conocemos. Una ética que queda muy bonita por escrito, incluso en forma de ideal, pero que en realidad es muy costosa de "aplicar", una ética que pasa por la confidencialidad (que muchas veces se pasa por alto sin darse cuenta), por el respeto al otro, ¡pero también a uno mismo!, por el autoconocimiento que nos permite actuar... y algo muy importante, al menos para mí, que nos permite ser conscientes de cuándo debemos pedir nosotros también ayuda, o incluso darnos cuenta de cuándo no podemos con algo, de nuestros límites. Todos tenemos límites, nadie es bueno en todo, ¡no somos superhéroes!, y eso no tiene nada de malo. Es más, lo peligroso es pretender poder con todo, tanto para nosotros como para la persona que solicita nuestra ayuda, pues en realidad no se la estamos proporcionándo. Debemos conocernos a nosotros mismos para poder conocer a los demás. Y esta es una actividad a la que muchas personas, entre las que me incluyo, son reacias, por miedo básicamente. Tememos descubrir quiénes somos realmente... pero no nos damos cuenta de que mientras nosotros no lo sepamos nadie más lo hará. Y desde luego, poca ayuda podremos prestar. Hoy en clase se ha dicho una frase que creo que expresa bastante bien esto último, y es que el orientador de hace de dentro a fuera. Pero yo me atrevería a ir más alla: la PERSONA se hace de dentro a fuera. 

Reedito esta entrada, porque he encontrado un vídeo en el que la propia Guadalupe Juarez (nuestra profesora) explica estas competencias:


29 feb 2012

Cuento del Bambú Japonés

¡Buenas tardes!
Hoy en clase Guadalupe ha mencionado el cuento del "Bambú Japonés", y me ha llamado especialmente la atención, por lo identificado que lo he sentido con aquello a lo que me quiero dedicar, la educación especial. Aunque, en realidad, estoy segura de que todos mis compañeros habrán sentido lo mismo, porque capta, creo, la base de la educación en general. Pero antes de continuar, ¿por qué no os dejo que disfruteis de él?



Considero que es una historia que hará reflexionar a todo el que la escuche, pero especialmente a aquellos que nos encargamos o encargaremos de que pequeñas semillas se conviertan en el mejor bambú.

Como ya he dicho, me he sentido, de alguna manera, identificada con la historia, pues, aunque en general todos los que educamos (o tratamos de hacerlo) en realidad lo que hacemos es plantar una semilla y regarla en la medida de lo posible, con mejor y/o peores resultados es un período de tiempo mayor o menor; lo cierto es que en el campo de la educación especial ese período tiende a rozar la eternidad, o al menos da la sensación de ello.

Por la poca experiencia que tengo, los tiempos suelen ser mucho más lentos, los logros aparentemente menores que la "normalidad", y el esfuerzo y trabajo invertido, no diré mayor, pero quizá sí más intenso. Pero a pesar de todo, ese avance, ese progreso a primera vista mínimo o irrelevante, es todo un mundo. Algo aparentemente tan sencillo como comenzar a decir "no", y saber cuándo decirlo (en qué contexto, con qué fin, su significado funcional...) puede cambiar, y de hecho cambia, la vida de una persona. Y ese logro, es victoria, no hubiese sido posible sin la constancia, la paciencia, y la fiel convicción de que al séptimo mes brotaría ese bambú. Un "séptimo mes" diferente para cada persona, un "séptimo mes" que hay que respetar y esperar, en el que hay que creer.